Las relaciones sociales y su influencia en la salud
9 de abril de 2026
Las relaciones sociales y su influencia en la salud
Roseto
es un pequeño pueblo del estado de Pensilvania, en Estados Unidos. Este núcleo urbano fue fundado en su totalidad por inmigrantes originarios de una pequeña localidad italiana situada a los pies de los Apeninos llamada Roseto Valfortore.
A finales del siglo XIX, el pueblo italiano experimentó un gran flujo migratorio y los rosetianos se desperdigaron por todo el mundo. Un grupo muy importante emigró al estado de Pensilvania con la intención de trabajar cerca de una cantera de pizarra y con el devenir de los años, los rosetianos fundaron un pueblo al que denominaron Roseto en homenaje a sus orígenes. El pueblo fue desarrollándose en tamaño y servicios, dispuso pronto de un consultorio médico para atender a sus aproximadamente 1600 habitantes de la época. Con el tiempo al médico asignado a la población le llamó la atención que los habitantes de Roseto sufrían tasas significativamente menores de enfermedades cardiovasculares que el resto de los habitantes de las poblaciones cercanas y, en un encuentro, lo comunicó al Dr. Stewart Wolf, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oklahoma y, a la postre, uno de los padres de la medicina psicosomática y coautor del libro “The power of clan: influence of human relationships on heart disease”.
En un principio, se barajó la hipótesis de que los hábitos alimenticios propios de una comunidad mediterránea beneficiaban a estos inmigrantes en comparación con la población tipo estadounidense. Pero los rosetianos habían adquirido los hábitos alimenticios de la sociedad estadounidense e incluso en los apuntes del doctor Wolf se observaba que el tabaquismo estaba muy extendido entre la población, algo que debía perjudicar seriamente su salud cardiovascular.
Una vez descartada la mencionada hipótesis, la siguiente suposición se dirigió a la genética de los rosetianos. Pero al estudiar la incidencia de las enfermedades cardiovasculares en otros rosetianos que no residían en la población también se desechó esta hipótesis. Aquellos que residían en otras partes de Estados Unidos sufrían enfermedades cardiovasculares con la misma incidencia que los demás estadounidenses.
El siguiente estudio se centró en el análisis de la zona geográfica en la que vivían, pero poblaciones colindantes como Bangor o Nazareth tenían las mismas tasas de incidencia que las demás poblaciones de Estados Unidos. El doctor Wolf contó con la colaboración del sociólogo John Bruhn, quien resultó ser vital en el esclarecimiento del misterio de Roseto.
Tras analizar la epidemiología de este fenómeno, llegaron a la conclusión de que el hecho diferencial que se podía relacionar con la baja mortalidad cardiovascular era el singular tipo de relaciones sociales que caracterizaba a los habitantes de este pueblo. Los rosetianos habían construido una comunidad muy cohesionada: gente afable que se ayudaba mutuamente, sin distinciones en el trato según el nivel económico, con las casas muy cercanas y familias extensas, acogiendo algunas viviendas a tres generaciones, y donde los ancianos eran reverenciados. Todo ello se traducía en una comunidad con un bajo nivel de estrés, donde sus gentes se llevaban bien, hacían tertulias todos los días y jugaban a las cartas. En definitiva, el sentimiento de comunidad era extraordinario
para una comunidad afincada en un país donde primaba sobremanera el individualismo. A este fenómeno se le ha denominado «efecto Roseto».
En 1992 el American Journal of Public Health publicó un análisis científico que parece reforzar esta relación al comprobar que los rosetianos habían pasado a tener la misma tasa de infartos que los habitantes de sus poblaciones vecinas, coincidiendo con la evolución de su tradicional estructura social cohesionada y solidaria hacia el característico modelo individualista de la sociedad americana.
Esta historia nos sirve como ejemplo para ilustrar la importancia que tiene el apoyo social para nuestra salud.
De hecho, la Medicina del Estilo de Vida considera a las RELACIONES SOCIALES como uno de los pilares básicos sobre el que se cimenta nuestra salud. Existe evidencia científica sobre el efecto que ejercen las relaciones sociales en distintos aspectos relacionados con la salud:
🧠 Sobre la Salud mental
- Reducen el estrés y las tasas de ansiedad y depresión.
- Fomentan la autoestima, el sentido de pertenencia y el propósito vital.
- Actúan como factor protector frente al deterioro cognitivo y la demencia.
❤ Sobre la Salud física
- Se asocian a menor riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión y mortalidad.
- Mejoran el sistema inmunológico (menos infecciones, mejor recuperación).
- Y se asocian a mayor esperanza de vida: el aislamiento social tiene un impacto comparable al tabaquismo o la obesidad.
🧬 Sobre la regulación biológica
- Disminuyen el cortisol (hormona del estrés).
- Mejoran el sueño y la regulación emocional.
- E influyen positivamente en procesos inflamatorios y metabólicos.
👵 Sobre etapas clave de la vida
(especialmente en personas mayores)
- Previenen la soledad no deseada, la fragilidad y la dependencia.
- Favorecen la adherencia a tratamientos y hábitos saludables.
- Mantienen la autonomía funcional y la motivación diaria.
🌺 Sobre la calidad de vida
- Dan sentido a la experiencia cotidiana.
- Facilitan la resiliencia ante la enfermedad, el duelo o cambios vitales.
- Hacen la vida más activa, participativa y significativa.
Probablemente esta influencia sobre la salud de las relaciones sociales tiene que ver múltiples aspectos, como pueden ser:
- El sustento emocional que nos proporciona.
- La mejora en nuestra información respecto a conductas saludables y cierto efecto “contagio” de los aspectos positivos que induce entre sus miembros.
- Mejoras en nuestro nivel de “autocontrol” y en el mantenimiento y fomento de la autoidentidad, la autoestima, y la gratificación de necesidades de pertenencia a un grupo. Cierta “influencia simbólica” sobre nuestras decisiones
- O mejoras en la información y el afrontamiento ante agentes estresores
En las Relaciones Sociales importan aspectos cuantitativos, contextuales
y cualitativos. Parece que mejor cuanto más tamaño, más densidad en las interconexiones, más reciprocidad o equilibrio
entre las relaciones, y más homogéneos
son los grupos, es decir, cuando existe más congruencia entre sus miembros en una dimensión determinada: actitudes, experiencia, valores, etc. También importan las características de los participantes, como la personalidad, roles, presencia o no de otros recursos, el momento del afrontamiento y la duración del apoyo, siendo esto especialmente relevante en el caso de pacientes crónicos o con personas que sufren estrés a largo plazo, ya que exige una habilidad adecuada para mantener y/o cambiar el apoyo a lo largo del tiempo por parte de los donantes del apoyo. Y, por supuesto, influye la calidad de las relaciones. Al respecto, en nuestro proyecto ya hemos tenido experiencias y talleres varios.
Se pueden hacer (y estamos haciendo mucho y bien) muchas intervenciones para fomentar las relaciones entre el grupo:
- Organización de actividades grupales regulares
(como comidas compartidas, talleres, clubes de lectura, ejercicio físico y eventos culturales).
- Creación de espacios comunes accesibles y bien diseñados
(salas de estar, jardines, cocinas comunitarias), que incentivan encuentros espontáneos y actividades sociales, favoreciendo la cohesión y el apoyo mutuo.
- Participación activa en la toma de decisiones
y gestión comunitaria, lo que fortalece el sentido de pertenencia y autonomía, y permite adaptar las actividades a las preferencias y necesidades del grupo.
- Co-producción y co-creación de actividades, involucrando al mayor número posible de miembros en su diseño y ejecución, lo que aumenta la motivación y la sostenibilidad de las iniciativas.
- Intervenciones de apoyo instrumental y emocional
- Facilitación por coordinadores comunitarios, que pueden organizar actividades, mediar conflictos y promover la inclusión de todos, especialmente de aquellos con menor iniciativa social.
En Sistar Cohabitatge estamos en proceso de construir nuestro particular “Roseto”. Los “cohousing” no son más que réplicas de una forma de vida que ya sabemos que funciona. Una comunidad cohesionada que facilite las relaciones sociales de calidad y que invite a un estilo de vida más saludable. ¡Sigamos construyendo salud!
Artículo publicado en El Sistar nº 22 (haz click para ir a la revista)

El pasado domingo 29 de marzo no fue un día cualquiera en Alfara de la Baronía. Fue el resultado de semanas de preparativos, reuniones y mucha ilusión por parte de todos los miembros de la cooperativa y otras personas en fase de conocimiento. La Casa de la Cultura se llenó de vida, expectativas y, sobre todo, de personas que comparten una misma visión: entender la madurez como una etapa activa, solidaria y llena de posibilidades . Con más de 150 asistentes, la Jornada confirmó algo que ya sabíamos: el modelo de convivencia senior despierta un interés creciente entre las personas que buscan ser dueñas de su propio destino.

En el tejido social de las comunidades pequeñas, la sociocracia, también llamada Autogestión Dinámica o Gobernanza Dinámica, emerge como un poderoso sistema de organización y gobierno con el objetivo de fomentar la cohesión y el progreso conjunto. Dentro de los sistemas de organización y gobierno, la sociocracia supone una propuesta audaz y revolucionaria que desafía las convenciones arraigadas en la gestión de comunidades. Este artículo se propone apuntar los fundamentos y principios que sustentan este enfoque, destacando su potencial como motor de cohesión en comunidades pequeñas. ¿Qué es la Sociocracia? La sociocracia, derivada de las palabras griegas "socios" (compañero) y "kratos" (poder), puede entenderse como el gobierno de aquellos que conviven o trabajan juntos. A diferencia de los sistemas tradicionales de gobierno, que a menudo están marcados por la jerarquía y la toma de decisiones centralizada (incluyendo a los sistemas democráticos actuales), la sociocracia tiende a promover la igualdad de voz y la distribución equitativa del poder entre todos los miembros de una comunidad. Principios Fundamentales de la Sociocracia Sin pretender ser exhaustivo, ya que iremos desgranando los siguientes puntos en artículos futuros, conviene presentar una visión panorámica de los pilares sobre los que se asienta esta forma de gobierno: 1. Consentimiento en lugar de mayoría : Uno de los cimientos fundamentales de la sociocracia es el principio del consentimiento. En lugar de basarse en mayorías, donde una parte del grupo puede verse marginada o desatendida, la toma de decisiones sociocrática requiere el consentimiento de todos los miembros. Esto implica que una propuesta solo avanza si no hay objeciones graves por parte de ninguno de los involucrados. 2. Círculos y doble enlace : La sociocracia se organiza en torno a círculos, cada uno con un propósito definido y un conjunto específico de responsabilidades. Estos círculos operan de manera autónoma dentro de un sistema de doble enlace, lo que significa que cada círculo está representado por al menos una persona en el siguiente nivel superior de la organización, asegurando así la comunicación fluida y la coherencia en la toma de decisiones. 3. Elección basada en competencia y equivalencia : En contraste con las elecciones jerárquicas tradicionales, donde la autoridad se obtiene por elección mayoritaria (democracia), y se ejerce según el rango o la antigüedad, la sociocracia elige a los individuos en función de su competencia y capacidad para cumplir con las responsabilidades del rol que deben desempeñar. Este sistema fomenta un ambiente de colaboración y excelencia donde las decisiones son tomadas por los más capaces en su ámbito, a la vez que cada miembro se siente valorado y empoderado. 4. Retroalimentación continua y mejora adaptativa: La sociocracia abraza el concepto de aprendizaje continuo y mejora adaptativa. Los procesos de retroalimentación son fundamentales para identificar áreas de oportunidad y resolver conflictos de manera constructiva. Esta mentalidad de mejora constante fortalece la resiliencia de la comunidad y su capacidad para enfrentar desafíos emergentes. La sociocracia, motor de cohesión en comunidades pequeñas En el contexto de comunidades pequeñas, la sociocracia ofrece una serie de beneficios tangibles que fortalecen la cohesión y el bienestar de sus miembros. Al priorizar la participación activa, el respeto mutuo y la transparencia en la toma de decisiones, la sociocracia promueve un sentido de pertenencia y compromiso compartido. Esto se traduce en relaciones más sólidas, una mayor eficiencia en la gestión de recursos y una mayor capacidad de adaptación frente a los desafíos externos. Además, al distribuir el poder de manera equitativa y fomentar la colaboración entre todos los miembros, la sociocracia ayuda a prevenir la concentración de poder y la aparición de dinámicas de dominación o exclusión. Esto crea un ambiente inclusivo donde cada voz es valorada y cada individuo contribuye al bienestar colectivo. En resumen, la sociocracia representa un enfoque innovador y prometedor para la organización y gobierno de comunidades pequeñas. Artículo publicado en la revista El Sistar nº 1

¿Es posible esculpir el cerebro a través del movimiento? La neurobiología actual confirma una intuición que ya tuvo Santiago Ramón y Cajal hace más de un siglo: el cerebro posee la capacidad de transformarse según el uso que se le dé. Según las investigaciones de José Luis Trejo , director del Grupo de Neurogénesis del Individuo Adulto en el Instituto Cajal del CSIC, el ejercicio no solo fortalece la estructura cerebral, sino que modula directamente el comportamiento de las neuronas. El descubrimiento de la neurogénesis adulta Durante décadas se mantuvo la creencia de que el cerebro humano nacía con un número fijo de neuronas que se perdían irremediablemente con el tiempo. Hoy se sabe que esto es cierto para el 90% de las células, pero existe una excepción crítica: el hipocampo . En esta región, esencial para el aprendizaje, la memoria y la regulación del estado de ánimo, se produce la llamada neurogénesis adulta . La aparición de nuevas neuronas en esta zona permite combatir procesos de ansiedad o depresión y mejorar las facultades cognitivas. Sin embargo, generar una neurona tiene un coste energético altísimo para el organismo, por lo que el cerebro solo activa este proceso ante una necesidad real de procesar información nueva y variada. La plasticidad cerebral: cinco factores clave El cerebro es un órgano plástico, capaz de modificarse tanto positiva como negativamente. En neurobiología se identifican cinco factores exógenos principales que influyen en su estructura: El ejercicio físico. La dieta. El estrés. El sueño. Los tóxicos ambientales. Aunque los genes no cambian, su expresión varía en función de estos factores. Mientras que el sedentarismo envía al cerebro una señal de "ahorro energético" que frena la producción de neuronas, el ejercicio físico actúa como un potente antidepresivo y ansiolítico natural, aumentando la plasticidad neuronal y la producción de energía. El sedentarismo frente al "trabajo intelectual" Existe una falsa percepción de que el esfuerzo intelectual (leer, trabajar frente a un ordenador) compensa la falta de movimiento. Sin embargo, el cerebro no ha evolucionado para la inactividad física. En la sociedad actual, donde predominan las jornadas de ocho horas sentados, una hora intensa de gimnasio al final del día no es la solución más eficiente. La evidencia científica sugiere que es mucho más beneficioso realizar pequeños parones de cinco minutos cada hora para movilizar el cuerpo que una sesión extenuante tras una jornada de inmovilidad. La clave reside en la frecuencia y en evitar que la señal de inactividad física se mantenga de forma prolongada. El riesgo del exceso y la medida del ejercicio moderado Es importante diferenciar entre ejercicio saludable y ejercicio competitivo o extenuante. El estrés derivado de una competición de alto impacto (como maratones o triatlones) puede generar una exposición excesiva que anule los beneficios neurobiológicos, convirtiéndose en una actividad estresante y potencialmente perjudicial para el tejido cerebral. La recomendación general para obtener el máximo beneficio sin riesgos es el ejercicio moderado . Este se calcula en función de la frecuencia cardíaca máxima de cada individuo: Intensidad ideal: Mantenerse entre el 60% y el 70% de la frecuencia cardíaca máxima. Ejemplo práctico: Si la frecuencia máxima de una persona es de 160 latidos por minuto, el rango óptimo de trabajo sería entre los 105 y los 120 latidos . Nunca es tarde para empezar La conclusión de los estudios en neurogénesis es optimista: independientemente de haber llevado una vida sedentaria, los beneficios del movimiento comienzan a manifestarse en el mismo momento en que se inicia la actividad. El cerebro responde de inmediato al estímulo del desplazamiento y la exploración, demostrando que la capacidad de adaptación y mejora se mantiene a lo largo de todo el ciclo vital. Artículo publicado en El Sistar nº5

El bienestar y la calidad de vida son conceptos complejos en los que intervienen factores objetivos —como la salud física y mental, la economía, la vivienda o la actividad social— y factores subjetivos, que dependen de la percepción individual y la satisfacción con el proyecto de vida futuro. En este sentido, el envejecimiento suele percibirse como un periodo de variaciones graduales o sucesos vitales sobrevenidos. Sin embargo, estos cambios no se viven igual por todas las personas; la clave reside en la capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes y en la habilidad para seguir encontrando sentido y valor en el afrontamiento del día a día. De la visión biomédica al modelo bio-psico-social Históricamente, la percepción de la vejez ha evolucionado de forma drástica. Hasta los años 50 predominaba un modelo biomédico que ponía el acento en el deterioro del organismo. Bajo este enfoque, la vejez se concebía como algo negativo, un periodo de desvinculación donde la persona reducía sus interacciones sociales debido al desgaste biológico. A partir de los años 60 y 70, surgió la Perspectiva del Ciclo Vital. Este nuevo marco incorporó lo contextual y lo sociocultural, dejando de lado la edad cronológica como eje central. Actualmente, el envejecimiento se entiende bajo un modelo bio-psico-social, donde el proceso es el resultado de la interacción entre lo que sucede, el contexto y la respuesta personal ante dichos eventos. La evolución hacia el modelo de vivienda colaborativa Durante la segunda mitad del siglo XX, la estructura social también se transformó. Del modelo de familia extensa se pasó a la familia nuclear, lo que provocó que muchas personas mayores terminaran viviendo solas o "apartadas" en instituciones asistenciales diseñadas bajo aquel viejo prisma biomédico. Sin embargo, el aumento de la esperanza de vida ha permitido ver el envejecimiento como un éxito social. En los años 90, la Organización Mundial de la Salud (OMS) introdujo conceptos como "envejecimiento saludable y activo", a los que más tarde se unieron la autonomía e independencia. De esta evolución surge el cohousing senior: una alternativa autogestionada y participativa, elegida libremente para garantizar una vida digna hasta el final. Claves psicológicas para el éxito: El Modelo SOC ¿De qué depende entonces la vivencia del bienestar? Más allá de la realidad objetiva, se sintetiza en la capacidad de percibir que se está a gusto con la propia vida. La psicología del desarrollo destaca el modelo SOC como una herramienta esencial de autorregulación: Selección : Establecer prioridades y enfocarse en lo relevante para aprovechar el tiempo de vida de forma óptima. Optimización : Potenciar las capacidades disponibles mediante el cuidado físico, mental y social (alimentación, ejercicio, lectura y relaciones significativas). Compensación : Implementar recursos para contrarrestar pérdidas, como el uso de apoyos externos o actividades de estimulación cognitiva. En resumen, la persona modula su propio proceso: selecciona qué desea, optimiza sus recursos y compensa los déficits. La vulnerabilidad como oportunidad de encuentro Afrontar el envejecimiento implica reconocer la propia vulnerabilidad y la incertidumbre. Aunque este temor puede resultar paralizante, también puede convertirse en una oportunidad de ajuste satisfactorio. La aceptación de la vulnerabilidad permite abrirse no solo al autocuidado, sino también al cuidado del otro. Este es, precisamente, el propósito de una comunidad colaborativa como el cohousing senior. La atención mutua y el bienestar grupal propician un envejecimiento activo que empodera a las personas para vivir de acuerdo con sus valores, tomando decisiones propias incluso ante las dificultades. Este conocimiento sobre las posibilidades del envejecimiento positivo sitúa a estos proyectos en una posición responsable y ventajosa para abordar la etapa final de la vida. Es lo que algunos denominan "la rebelión de los mayores", un revulsivo cultural del siglo XXI que redefine la vejez como una etapa de protagonismo, dignidad y apoyo mutuo. Artículo publicado en El Sistar nº 20

La importancia de comer en compañía El cambio de estación es un motivo idóneo para plantearse nuevos objetivos. Ya sea mejorar los hábitos alimenticios u organizar los espacios del hogar, existen pautas clave para llevar estos propósitos a cabo con éxito. Nutrición y socialización: un binomio de salud Un envejecimiento saludable y activo se fundamenta en el ejercicio físico adecuado a la edad, la capacidad de adaptación a los cambios y una nutrición correcta. Más allá del valor nutricional de los alimentos, destaca la importancia de comer en compañía. No se trata solo de la socialización que implica; está demostrado científicamente que compartir la mesa mejora la salud y ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. En la cultura mediterránea, la gastronomía siempre ha sido un acto de celebración y encuentro. Sin embargo, en una sociedad cada vez más individualista, el número de personas que viven solas aumenta con la edad, lo que deriva inevitablemente en que muchas de ellas realicen sus comidas en soledad. Los riesgos de comer en soledad Se sabe que comer solo no es del todo saludable; la tranquilidad y la compañía durante la ingesta importan más de lo que suele creerse. El riesgo no reside en el hecho de la soledad en sí, sino en las consecuencias conductuales que se derivan de ella: Ritmo de ingesta: Al comer sin compañía se tiende a hacerlo más deprisa, lo que dificulta la digestión, disminuye la masticación y puede elevar la presión arterial o el peso corporal. Ansiedad: La rapidez al comer produce un aumento en la ingesta de aire, provocando mayor sensación de hinchazón estomacal. Calidad nutricional: Es frecuente que la calidad de la alimentación empeore. La falta de motivación para cocinar para uno solo suele derivar en un mayor consumo de comida ultraprocesada o rápida, por su comodidad y bajo coste. Evidencia científica La revista Menopause, de la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS), publicó un estudio sobre salud cardiovascular en personas mayores. La investigación demostró que quienes se alimentaban sin compañía eran más propensos a sufrir patologías cardíacas. El estudio, centrado en mujeres mayores de 65 años —sector con mayor probabilidad de vivir en soledad debido a su mayor esperanza de vida—, concluyó que el grupo que comía solo presentaba una probabilidad 2,58 veces mayor de sufrir enfermedades del corazón. Beneficios emocionales y cognitivos Estudios realizados en ambos sexos refuerzan estas conclusiones. Existe una evidencia creciente de que la dieta influye tanto en la cognición como en los estados emocionales. La comida no solo proporciona nutrición y energía, sino que es un vehículo para relacionarse y compartir momentos. Una buena comida en compañía agradable genera múltiples beneficios: mejora el estado de ánimo, fomenta el intercambio de ideas, mitiga tensiones sociales y promueve el acuerdo mutuo. Históricamente, las decisiones más relevantes y los vínculos más fuertes se han consolidado siempre alrededor de una mesa compartida. ¡Qué buenas decisiones se han tomado alrededor de una mesa con amigos! Artículo publicado en El Sistar nº 3 - Julio 2024

Desde hace un tiempo están surgiendo algunas soluciones habitacionales diferentes a las tradicionales y más conocidas pero que no podemos nombrar sino con palabras ajenas a nuestra lengua, generalmente anglicismos, que nos confunden. Mientras inventamos un término más nuestro que aparezca en los diccionarios de la Real Academia de la Lengua Española vamos a intentar señalar las características diferenciadoras de esos términos tan extraños. En las viviendas colaborativas (único término castizo que abarca a todos los demás) priman los espacios comunes frente a los espacios privativos. Es decir, las viviendas tienen un tamaño menor a las del mercado inmobiliario porque se da más valor a la convivencia, a la interacción social, a los cuidados entre los residentes y a compartir gastos y suministros. Lo que determinará el uso de un término u otro será el tiempo de residencia y el tipo de gestión de cada proyecto y así entramos de lleno en cada uno de ellos. Coliving es una fórmula temporal que suele responder a ciclos vitales específicos como la emancipación familiar, tiempo de formación, proyecto laboral, integración social, etc. Suelen estar promovidas por empresas o instituciones y gestionadas por un equipo externo a los residentes que se alojan en régimen de alquiler. La comunidad se crea a partir de un inmueble o para cubrir las necesidades sociales y del mercado. No suelen ser viviendas completas, sino alojamientos donde los espacios privados son una habitación con baño, y a veces office. El resto de espacios son comunitarios, cocina, lavanderías, salones, comedores, salas de actividades físicas, de ocio y sociales, gestionados por la operadora, que es quién estipula el reglamento de régimen interno. Si hubiera que asociarlo con algo conocido se parecería más a la clásica residencia de estudiantes. Cohousing es un término que se utiliza cuando un grupo de personas con los mismos intereses forma una comunidad que promociona y autogestiona el proyecto para residir en él como primera vivienda durante un largo periodo. A veces existen promociones con colaboración público-privada en las que las administraciones facilitan a las comunidades el acceso a suelo público o inmuebles de titularidad pública, aunque establecen sus condiciones para la residencia posterior. Las comunidades que residirán en el Cohousing suelen constituirse jurídicamente como cooperativas en cesión de uso . Los espacios privativos son viviendas reducidas que se complementan con espacios comunes de encuentro y desarrollo de actividades dirigidas y autogobernadas por los residentes. Tiene un carácter permanente, ligado a la creación de una comunidad sostenible de personas que apuestan por la solidaridad y los valores humanos, es decir, tienen una intención previa. Por último, llegamos al Cohousing Senior que viene a ser la fórmula más completa. En principio y por definición es fundamental la decisión colaborativa y participativa de las personas que lo conforman. Estos grupos tienden a una gobernanza sociocrática, es decir, participativa, equitativa y eficaz sobre los temas básicos tanto de las fases de creación del grupo como de la vida que se desarrollará en el residencial una vez puesto en marcha: horarios de alimentación, limpiezas, actividades a realizar, interacción con los habitantes de los pueblos y barrios donde se instalan, desarrollo de la vida en común, ayuda mutua y sabiduría compartida. Los residentes suelen constituirse en cooperativa y es esta, como propietaria de todas las instalaciones, la que cede el uso de las viviendas a sus cooperativistas. Esta fórmula promueve el envejecimiento activo y da respuesta a las necesidades residenciales en la última etapa vital de las personas, donde se alternan cuidados voluntarios con cuidados domiciliarios profesionales. La gestión de la cooperativa recae en los propios socios. Resumiendo, las diferencias esenciales son cuánto tiempo queremos estar con el grupo y qué tipo de gestión vamos a tener. Y así llegamos a nuestro proyecto Sistar Cohabitatge que es un Cohousing Senior de la Coop. Vacaciones Permanentes. Desde el principio los socios de la cooperativa han promovido el trabajo colaborativo y participativo de todos los que se han ido acercando al proyecto. Es verdad que esto es más difícil, más arduo, pero mucho más placentero. Nos permite conocernos y crear auténticos lazos entre unas personas que deseamos envejecer juntas, personas de 50 a 70 años que trabajamos en equipo para tomar decisiones importantes de forma responsable y atendiendo a las necesidades de todos los integrantes del grupo. El tiempo desde que nace la idea hasta la construcción de todos los edificios es un tiempo de colaboración y descubrimiento de las cualidades de todos, a la vez que nos permite ir integrándonos en la comunidad de Alfara de la Baronía. Artículo publicado en Revista El Sistar nº 0. Abril 2024.


